Saturday, 18 October 2008

Japan connection (Part I)

Aquel jueves había tenido una sensación rara todo el día, esos días en que no sabes si bueno o malo, pero va a pasar algo...así fue. Las agujas del reloj rondaban peligrosamente alrededor de las 10 de la noche de un jueves cuando mi recién estrenado y estupendo móvil de ultimísima generación empezó a sonar y vibrar a la vez.
-¿ElPajarito? Hola, soy yo, tengo que hablar contigo.

-Hola, muy buenas, pues usted dirá.

-Pues necesito mandarte a Japón este sábado para que nos ayudes con la inauguración del Instituto Cervantes de Tokio. Mañana a las 9 nos vemos y te doy más detalles.

-Alli estaré, buenas noches.

Y así empezó todo. Las manos empezaron a sudarme, los pelos se me pusieron de punta y mi mente se llenó de imágenes de mis otras vistas a este país a velocidad de vértigo. -ElPajarito, que nos vamos a Japón, en menos de 48 horas. Me dije, emocionado.

Esa noche me costó horrores conciliar el sueño y a la mañana siguiente me dirigí a mi cita para que me contasen los detalles de aquel proyecto. La verdad es que no me pudieron explicar demasiado, simplemente me dijeron que me iba a Japón para prestar mis servicios lingüísticos y conocimiento del país a dos políticos españoles que asistían a la inauguración del Instituto Cervantes en la capital nipona. Mi segundo cometido sería negociar unos acuerdos de colaboración con dos museos del país. Por supuesto y pese a que no iba a tener prácticamente tiempo para preparar el tema, dije que yes very well inmediatamente. Con los nervios fatal ante la inminente experiencia (más que nada por miedo a verme en según qué situaciones en las que no poder defenderme completamente con mi japonés) me fui a ver a mi queridísimo PM, quien desde hace más de 10 años se encarga espectacularmente de todos mis viajes, para que me diese la documentación.

Total que el sábado, divina y comodísimamente vestido para semejante periplo intercontinental, me planté en el aeropuerto de Valencia con mi maletón, el maletín de mi Vaio y mi inseparable messenger de Vuitton, para partir rumbo a Paguí, donde tenía por delante SEIS horazas de espera antes del enlace a Tokio. Por mucho dutty free y sala VIP que tengan los aeropuertos, después de la tercera hora de espera de lo único que tienes ganas es de fumar cual poseso y de empezar a cometer homicidios, por lo less, que diría mi idolatrada y desaparecida Divina. Después de 13 horas de vuelo y gran desilusión con la Business Class de Air France (como una Business de saldo, fa-tal), aterricé en el aeropuerto internacional de Narita en Tokio, bueno, a una hora y media de Tokyo, pero vale, aceptamos barco. Tras semejante panzada aérea desde luego que lo primero que hice nada más recoger mi maleta fue buscar un sitio donde poder fumar, of course. Acto seguido fui a ver cuándo pasaba el siguiente autobús para clientes del hotel en el que me hospedaba; ni de coña me iba a esperar otros 45 minutos a que pasase el dichoso bus, hasta ahí podíamos arriver, después de veintitantas hours around the world cual Willy Fogg sXXI. Por un nada módico precio, unos 120 euros, conseguí que un taxista me llevase a mi hotel, el Hotel Okura, uno de los mejores de la ciudad (cual sería mi sorpresa al averiguar que aparte de ser de los mejores, era el más grande, my God!). Al llegar al hotel el taxi me dejó en lo que yo aún no sabía que era el edificio principal, distinto del ala sur reservada a habitaciones superiores y ejecutivas que era de hecho donde yo me hospedaba, a un incómodo paseo de unos cinco minutos por dentro del hotel a través de interminables pasillos, escaleras mecánicas y ascensores, un horror como para haberse hecho el harakiri en la misma recepción del main building. Encima, semejante caminata tenías que intercalarla con una serie de reverencias (chepazos, como yo los llamo) con todo bicho viviente que te cruzases on the way.

(Recepción ala sur Hotel Okura)

Entre el viaje, el trayecto al hotel y el paseorro interno con chepazos estaba absolutamente molido, así que cené en uno de los restaurantes del hotel y me fui a la cama.
Al día siguiente, puesto que mis clientes no llegaban hasta un día después, me fui a Akihabara, la ciudad electrónica, donde me autoregalé una cámara megadigital con todos los píxeles y las pulgadas del planeta, aparte de un montón de funciones que no tengo ni la más remota idea de para qué son ni cómo se usan, pero es ideal. También me compré un traductor automático sensacional de inglés, español, japonés, italiano y alemán, todos combinados, además de agenda personal y bloc de notas con doble pantalla, una verdadera pasada tecnológica que aún hoy me tiene en las nubes. Después de pasar casi todo el día por allí, regresé al hotel, me di una ducha y me fui a cenar por Shinjuku, una de las zonas de marcha de la ciudad, donde luego estuve tomando un par de copas y encontré un plan fantástico con quien pasar el resto de la noche. Igual que mi querida María, yo también tengo momentos intrépidos y aventureros y, mira por dónde, me salió bien jeje.

A la mañana siguiente debía ir al aeropuerto a recoger a mis nuevos superverybestfriends. Hice acopio de toda la crema hidratante, antibolsas y antiojeras Clinique que tenía conmigo para intentar, con bastante éxito todo sea dicho, disimular el jet-lag, un cansancio bastante acuciante y una pequeña resaca, que no fue fácil pero uno que es muy profesional se apañó very well. Allí estaba yo de nuevo en Narita, esta vez acompañado de un chófer oficial, esperando a los señores que ya hacía rato que habían aterrizado cuando, para mi gran alucine, me veo aparecer por la puerta de salida de pasajeros a Paco Lobato, el corresponsal deportivo de Tele5. Más alucinó él cuando, al pasar por mi lado, le hice el protocolario chepazo nipón a la vez que le decía "Irasshaimaze, Sr. Lobato, bienvenido a Tokio". Se me quedó mirando como quien ve a su abuela con un porro en la mano y me dijo "Ah, hola, ¿eres de la organización, has venido a por nosotros?", a lo que yo le contesté "No, no, estoy aquí para recoger a unos delegados de cultura". Muy amablemente se despidió y se marchó con su séquito de seis o siete personas y hasta ahí llegó mi momento Tele5 nipón. Total que media hora después cuando Lobato y su entourage ya estarían casi llegando al circuito Sumitomo, aparecieron los míos. Al más jefe de los dos le habían perdido la maleta, por eso tardaban tanto. De ahí pasamos fugazmente por el hotel y directos fuimos al Instituto Cervantes a lo que yo pensaba sería la reunión previa a la inauguración. Para mi sorpresa, la inauguración no será hasta el 11 de noviembre, esto era sólo un viaje de prospección y de preparativos, ya que para el gran día se esperaba también la asistencia de nuestros reyes, Juanca y Sofi, así como la de Naruhito (Marujito para los amigos) y su depresiva esposa Masako. Resulta que al príncipe heredero le gusta llevar dos dedos y medio de maquillaje y brillo de labios en actos públicos (si es por coquetería propia o problemas cutáneos lo ignoro, por eso lo de Marujito en los círculos políticoculturales ibéricos del país). Por cierto que era una de las preocupaciones de mis clientes, el hecho de que viniesen a inaugurar los reyes españoles pero por parte de la Casa del Crisantemo sólo los príncipes herederos y no los emperadores. Después de una llamadita a palacio nos explicaron muy amablemente que no nos preocupásemos de nada, que los emperadores acuden a contadísimos actos públicos, casi exclusivamente a la apertura del Parlamento y a las celebraciones del cumpleaños del emperador y ya. Entre Zarzuela y la casa Imperial ya habían dispuesto que al día siguiente de la inauguración nuestros reyes disfrutarían de un día de visita privada a los emperadores, así que asunto resuelto y si alguien en España preguntaba ya sabíamos lo que había que contestar, que a la inauguración iba Marujito...y punto en boca. Luego nos enseñaron todo el edificio y estuvimos trabajando en la distribución de la zona adonde se mostraría una exposición de jóvenes artistas españoles
Continuará....

Friday, 3 October 2008

A Japón

¡¡¡Hola a tod@s!!!

Salgo mañana para Japón por motivos laborales. Estaré fuera unos 10 ó 12 días. Si puedo conectarme desde el hotel lo haré, si no ya seguiré actualizando a mi regreso.
Sed buenos y no me seáis infieles jejeje
Bss Mil,

ElPajarito

Tuesday, 30 September 2008

TelebaZura... ¿o no?

En esta vida que nos ha tocado vivir, ahora con crísises, bancarrotas y recesiones varias bombardeando casi por completo la actualidad diaria y casi convirtiéndose en el pan nuestro de cada day y, ya de paso, amargándonos la existencia, quién no intenta evadirse y sublimar frustraciones de la mejor manera que puede. Una de las mejores formas de evasión que tenemos, amén de la lectura e Internet de todos los Santos, es la caja tonta, la tele.

Hasta ahora, cuando he venido de visita la tele prácticamente no la veía y debo decir que desde que he vuelto al suelo patrio, estoy bastante desilusionado con el panorama televisivo que me he encontrado. En London no es que la viese demasiado, pero sí tenía mi par de series y programillas de cabecera que me gustaba seguir, sobre todo los documentales de Channel 4 que son buenísimos e interesantísimos, e incluso el infumable Gran Hermano que, sin ser santo de mi devoción para rien, en su versión British resultaba de lo más entretenido por la singularidad de los personajes que metían en la casa, que eran realmente peculiares, como aquel joven con síndrome de Tourette (movimientos espásmicos voluntarios o involuntarios normalmente acompañados de expresiones verbales por lo general obscenas) que se pasaba el día diciendo “wankers, wankers” (algo así como “mamones, mamones”), o la histérica Nicky Grahame con sus ataques de ansiedad. Por lo menos eran divertidos, bastante al contrario que los pelagatos que concursan aquí, que parece que concursen por ver quién provoca más vergüenza ajena. Sólo pondré el ejemplo de un joven con unos rizos a lo Bella Easo, que lo primero que dice en su presentación es "mi novia no quiere que concurse para que no digan que soy homosexual", para acto seguido salir en medio del campo saltando cual flor de mayo diciendo "me voy a la capital a liberarme" y luego sale enseñándonos sus productos capilares varios como si fuera una azafata cutre de Avon, o sea, ¿qué pretendes jovenzuelo?
Cambiando de programa, podemos elegir ver el recién estrenado Mira Quién Baila, que es como para ir haciéndote el haraquiri despacito mientras te inmolas a lo yihad islámica. Sorry pero ver a Terelu seudocontonear los michelines que se ha “puesto encima durante el veranito” embutida en un envoltorio de chupa-chups de Kojak, o a Anita la fantástica engrandecerse ella solita por el hecho de malmover esos dos palos arqueados que tiene por piernas, pues qué queréis que os diga, como que no way. Eso sí, debo decir que César Cadaval me parece muy gracioso y Vicky MB por lo menos le echa salero.
El programa Gente ahora por enésima vez ha cambiado su formato y lo mismo te informan sobre las recientes inundaciones en el país, mezclándotelo con los últimos avatares de la vida de la Duquesa más grande o con la última víctima de la violencia de género, ciertamente un formato nada sui generis, en fin.

Y si nos ponemos a hablar de las teleseries, esos capítulos semanales que nos echan ahora ya cada vez más entrada la noche, el panorama no es mucho más halagüeño.
La insufrible Cuéntame cómo pasó de la Primera, sigue después de tropecientos años en antena. Nunca he seguido esta serie pero bueno, me parece bien que los nostálgicos de los viejos tiempos la vean.
Siguiendo en la cadena pública tenemos Herederos, que por lo visto está en su segunda temporada y yo no conocía, por lo que tengo algunas dudas existenciales para poder seguirla comme il faut. Por si hay algún/a despistad@ que no sabe de que va, es la típica familia con muchísimo dinero y una de problemas sólo comparable con los ceros de sus cuentas bancarias. La verdad, las historias que se van entrelazando son bastante previsibles; la hija drogadicta, el yerno malo, el hijo malcriado y de vuelta de todo que encima les sale medio gay, la hija perfecta a la que de repente sobreviene una grave enfermedad…todo bastante visto pero por lo menos entretenido y Concha Velasco creo que hace un papel estupendo, desde luego mucho mejor que el del anuncio de productos anti pérdida para señoras de edad.
En las cadenas privadas tenemos, por ejemplo, Física o Química, un remake de Compañeros a lo siglo XXI, con estudiantes de la generación Pokemon y profesores mucho más jóvenes y con las hormonas mucho más aceleradas que las de los predecesores. Las tramas se repiten bastante y son también predecibles. Nuria González me gustaba muchísimo más en su papel de antaño como Ramón el travesti con Pepe Navarro y su Mississippi que aquí, aunque no lo hace mal del todo.
Y podría seguir nombrando otras series, como 700 Euros, el repetitivo y cada vez más enrevesado Hospital Central o el eterno Comisario, pero la verdad es que no las sigo así que me reservo de momento la opinión, pero me encantará que me deis la vuestra sobre las series y programas que más y menos os gustan. Yo de momento me quedo abonado a Fox, que me ponen Shark y Dr House que, aunque vayan algo más atrasados que en London, me molan bastante more.
Bss Mil

ElPajarito

Thursday, 18 September 2008

De porteras, bombines y paletadas

Por fin después de casi un mes ya me he decidido a que no pase un día más sin actualizar el blog y debo agradecérselo en gran medida a un montón de gente que me ha ido diciendo que ya tocaba hacerlo.

Desde que llegué a Spain hace tres semanas no he parado, literalmente. Debo decir que una de las cosas que me encantaban de estar en Londres era que, salvo alguna casualidad contada, que esporádicamente la había, podías salir a la calle con la tranquilidad de que no te ibas a encontrar con absolutamente nadie que conocieses y nadie te preguntaba por tu vida. Ahora ya no es el caso y, de hecho, ya se ha enterado media ciudad de que estoy aquí, con lo que ahora tengo montones de llamadas perdidas (porque no las he contestado, claro) y de mensajes para quedar. He estado mirando y si atendiese a todo el mundo me podría pasar el próximo mes entero sólo socializando, para lo cual ya me gustaría pero no tengo ni el tiempo, ni las ganas, de momento, ni ya puestos, el dineral que haría falta.

El otro día en unos de sobra conocidos grandes almacenes iba yo con mi señora mother y me encontré a ocho personas conocidas, que se dice pronto, y la verdad es que me va a costar un poco acostumbrarme a esto, pero bueno. Odio a las porteras y mi ciudad está llena de ellas, en fin.

Todo esto aparte, yo pensaba que las tendencias de las nuevas pasarelas que han ido llegando me iban a alegrar pensando en cómo restructurar mi fondo de armoire de cara a la primavera, pero ché, nada de nada. Ni New York, ni París ni mucho menos la CMFW, ¡qué desilusión! Eso sí, tema de conversación con mis malísimas amigas sí que me van a dar sí, menudos bodrios sobre todo en la pasarela patria. Mi adorada Divina ha dado buena cuenta de ello en su blog, aunque me apena enormemente discrepar con ella en alguna de sus opiniones, como en lo que respecta a David Delfín y su troupe, que a ella le encantan y a mí me parecen una panda de sobrados seudointelectuales que se creen por encima del resto y que sorry pero a mi concepto de moda aportan bien poquito. La doble A, o sea, Amaya Arzuaga, pues qué queréis que os diga, me cae mejor que Delfín pero creo que a la moda aporta también poquito, esos trajes con flecos de vinilo neonizado no los veo nada prácticos. Encima todo el rollo del cambio de denominación del certamen, rollo garruleision garruleision paletada pa flipar, la sosez de las propuestas, el horror de los patrocinadores, cerveza everywhere, y la imagen de Caritina haciendo sushi a destajo, es que me pone los pelos de punta.

Y encima mis queridos internacionales como Jean Paul Gaultier o D&G se propusieron que para este otoño/invierno iban a hacer moda sólo para chicos con tipazo, de metro ochenta y pico y torsos de gimnasio, con lo cual si eres bajito y de constitución normal, como te pongas esos pantalones abombados hasta la rodilla, esos tirantes y esos bombines, pues lo máximo que vas a conseguir es parecer una réplica carísima y pijísima de Cantinflas, súper hard. Para muestra, un botón:



Aquí un modelito para este otoño invierno by JPG. Muy British y muy atrevido y divertido, pero o tienes un cuerpazo de delito o ni se te ocurra siquiera planteártelo porque vas a hacer el ridículo.



Necesito urgentemente el abrigo de la izquierda, me parece sencillamente ES-PECTACULAR, by D&G of ocurse. Al pardillo de la derecha no quería ponerlo pero el photomanager éste se ha empeñao en que sí ;-p


Me pondría cualquiera de estos tres conjuntitos de mis queridos Dome y Stef de lo más a gusto, si tuviera el cuerpo de los nenes, of course, aunque no descarto del todo el de la izquierda y el de la derecha, la bufanda me parece espectacular, I need it à la voix de déjà. El del centro es too much macarren made in Bulgarian gym.

De momento lo dejo aquí, pero en cuento tenga más tiempo seguiré actualizando y estaré encantado de que me comentéis vuestras propuestas preferidas men/women.
Bss Mil,

ElPajarito

Tuesday, 19 August 2008

Bye, Bye, Bye London. Bye, Bye don't cry

La vida es un cambio constante, una evolución, todos cambiamos y evolucionamos, aunque unos obviamente más que otros, claro está que hay gente contemporánea que en lo que a evolución se refiere pues está todavía en la época en que tocábamos el suelo con las uñas de las manos al andar, pero ya me estoy yendo por las ramas y sólo acabo de empezar.
Hay muchas razones que han ido contribuyendo a que después de casi cuatro años haya tomado la decisión de dejar Londres y volver a casa, a La Terreta, a ese Levante español que me vio nacer y que tantísimas veces me ha visto entrar y salir a lo largo de mi vida. Vuelvo a esas montañas de mi Bétera querida y a ese Mediterráneo de azul intenso que tantísimo añoro cuando estoy lejos.
Creo que mi ciclo aquí ha terminado y es hora de empezar otro, que no tengo ni la más pajolera idea de lo que me va a deparar, pero creo que es lo correcto y apropiado en este momento. Como decía, hay muchas razones que en los últimos tiempos han ido apelotonándose y haciendo que, sobre todo, no esté ya a gusto aquí, razones que no vienen al caso, así que es mejor marcharse ahora y dejar la ciudad con añoranza, que no procrastinarlo más y acabar yéndote con un asco entre ceja y ceja para morirse. Y no, hay muchas cosas que Londres me inspira, pero asco no y no quiero que me lo inspire nunca.
Muchos dicen que es una ciudad de paso y obviamente para mucha gente lo es, pero para mí ha sido mucho más que eso, tanto vivido y tanta gente ESPECTACULAR conocida. Yo pensaba que Londres, o el Reino Unido, iba a ser mi trampolín profesional hacia mi adorada Nueva York. No ha sido así y ahora veo que está más cerca desde España que desde aquí, así que no pienso ver esto como un retroceso en absoluto, sino como una vía alternativa que inicialmente no estaba en el plan de viaje.
Por supuesto, me voy con mucho pesar en el cuerpo, no con pena pero sí con mucho pesar, pues he vivido cosas y momentos aquí que jamás en mi vida hube imaginado; mi llegada inicial a la fría Leeds, aquellos meses de trabajo espectacularmente frenético y sin sentido en un pueblo perdido de Kent, que debo decir que sin mi Martuxi, mi Sal, mi Maribel y su marido Dani no sé cómo habría superado, aquel año y pico en Canterbury con Sal en nuestra casita de cuento y luego la llegada apoteósica a Londres...............inenarrable.
Pero bueno, esta etapa ya ha llegado a su fin y ahora empieza otra, en España, con las comidas de mi señora mother y cerca de un montón de amigos a los que hasta ahora veía de uvas a peras, que encima los jodíos están encantadísimos de que me vuelva, los muy egoístas jajaja.
Hace escasa media hora me han llegado las cajas de para la mudanza y la verdad es que no sé ni por dónde empezar, aparte del puño que tengo en el estómago por todo el rollo este y por todo lo que me falta por aclarar antes de irme; avisar al ayuntamiento, a los de la luz, la tele, el gas......un horror vamos, en fin.
Bueno, ya dicho lo anterior pido disculpas por no haber sido capaz de formular este post de manera más alegre, divertida y como suelo hacerlo, pero estoy seguro de que entendéis que ahora mismo no tengo el chichi para muchos farolillos.
Me retiro a ver por dónde empiezo con tanta caja y tanto trasto.
Bss Mil,

ElPajarito

Wednesday, 13 August 2008

日本語 (NiHonGo) -Va por ti, Pinkocha-

Es por todos sabido que Japón (日本/NiHon) es el país del sol naciente, que está a tomar por saco a mano derecha, exactamente a unas 15 horas reales de vuelo más escalas, que si encima te toca hacer en un sórdido aeropuerto moscovita a 14 bajo cero en febrero con un guardia goriloide perestroico mirándote todo el rato armado con el fusil más grande y rudimentario que has visto nunca, se te puede hacer el viaje más largo de tu vida entera, como fue mi caso en una de las ocasiones en que viajé a este país. También sabemos que los japos son muy afables y graciosos, con los ojos achinaos y una querencia por las fotos que roza la esquizofrenia enfermiza. Pero no es de Japón de lo que quiero hablar, ni de los japoneses, esto bien merecería otro u otros posts, sino de su idioma, del japonés, el nihongo (日本語), tan subestimado y malinterpretado por tanta gente desalmada que se hace llamar "traductor". Ya lo dijo un italiano hace siglos, ¡traduttore, traditore! Para empezar, la asunción más aplastantemente incorrecta que oigo con muchísima más frecuencia de la que desearía, es que es igual que el chino, nada más lejos de la realidad. El hecho de que uno de los tres alfabetos del japonés coincida con el alfabeto chino, no significa que sean idiomas iguales, como el hecho de que nosotros escribamos el español y alemán con el mismo alfabeto, a excepción de alguna letra loca que no coincide, no quiere decir que sean el mismo idioma, me seguís, ¿no? Pues con el chino y el japonés pasa exactamente lo mismo. Cierto es, no obstante, que ambos utilizan kanjis, la palabra japonesa que designa a los ideogramas chinos, y precisamente porque son ideogramas, al leerlos pueden más fácilmente dar una idea de a qué nos estamos refiriendo, pero ni mucho menos este truco funciona siempre y menos todavía para los chinos cuando leen japonés, ya que como decía, el japonés tiene otros dos alfabetos totalmente ajenos al chino e intercalan los tres, con lo que a un chino, en general el japonés le sonará tan a chino como a cualquier otro hijo de vecino, valgan la redundancia y el pareado. Además, en palabras compuestas, con más de un kanji, aún aludiendo a la misma cosa no necesariamente se utilizarían los mismos caracteres en un idioma y en otro.

Y sí, los japos, a lo que adoro, son tan retorcidos que tenían que hacer la puñeta hasta con el idioma y al copiarles el sistema de escritura a los chinos, el Kanji que mencionaba anteriormente, debieron de pensar "vamos a retorcerlo un poquito más para que dentro de unos cuantos siglos, los extranjeros que quieran aprender se caguen no sólo en la madre de Confuncio sino en la de todos los shogunes de nuestro imperio también". Yo personalmente he tenido este pensamiento infinidad de veces en mis largas horas intentando memorizar orden de trazos, distintas pronunciaciones y demás simparidades del idioma. Total, que le añadieron otros dos sistemas de escritura, el Katakana y el Hiragana, los Kanas para los amigos. Cada uno de estos sistemas está compuesto exactamente de 66 caracteres con exactamente la misma pronunciación, todos silábicos, excepto la letra "n" que va sola, éstos son fáciles. Estas sílabas se pronuncian exactamente igual que el sonido que representan, osea, que si lees el sonido "wa" lo pronuncias "wa" y punto.

El Hiragana (ひらがな/hi-ra-ga-na) se utiliza para deletrear kanjis y para terminar palabras o conjugaciones verbales. Por ejemplo el verbo "hablar" es "hanasu", pues la partícula "hana" se escribe en kanji y el "su" que es lo que indica forma verbal se escribiría con el hiragana para "su". Jodido eh, pues esto no ha hecho más que empezar. Los trazos de hiragana son más artísticos y gráciles que los del katakana.

El Katakana (カタカナ/ka-ta-ka-na) se utiliza para escribir palabras importadas al japonés de otros idiomas, por ejemplo la palabra televisión "terebi" se escribiría en katakana (テレビ/te-re-bi). A menudo se utiliza el katakana para escribir palabras normales japonesas con el fin de dar más énfasis, o en el lenguaje publicitario para llamar la atención. Si os fijás, los trazos del katakana son más rudimentarios que los de hiragana. Los nombres propios no japoneses se escriben en katakana y no en kanji, como a la gente le gusta tatuárselos, lo cual resulta de lo más absurdo cuando lees, por ejemplo "Antonio" con kanjis que significan flor, peligro y camioneta, por decir algo, y te quedas en plan ¿perdón?

Y finalmente llegamos al Kanji, el sistema de escritura prestado del chino. Exiten aproximadamente unos 20.000, pero tranquilos, que no hace falta sabérselos todos y ni los propios japoneses los saben todos, pero hay que joderse. Para entender un periódico te puedes apañar con unos 2.000. Cada símbolo puede representar una o más sílabas dentro de una palabra, pero fuera de simplemente deletrear una palabra como los kanas, estos símbolos contienen significado por sí mismos. Incluso si dos palabras se deletrearían igual en hiragana porque, por ejemplo, tienen la misma pronunciación, si el significado es distinto tendrán kanjis distintos, aunque se pronuncien exactamente igual.

Para entender bien kanji hay que entender también los conceptos de "onyomi" (lectura tradicional china que el japonés también adoptó) y "kunyomi" (lectura japonesa más moderna de los kanjis). Si el día en que el profesor te enseña esto en clase no sales corriendo despavorido cual kamikaze violado y no mandas el nihongo al santo carajo, aprenderás japonés. La lectura onyomi normalmente se usa cuando el kanji va solo, sin formar parte de una palabra más larga. El kunyomi se aplica cuando el kanji va acompañado. Por ejemplo:

留 Este kanji tan mono, que acabo de escoger al azar, si lo veis así solito se pronunciaría "ryu" o "ru" (onyomi), pero si va con otro kanji o con kanas (kunyomi), se pronunciaría "to", "todo", "ruburu" o "tome", y significa parar, detener, poner fin a un proceso, raramente se podría usar también como "acelerar", pero acelerar para hacer llegar a un fin. Ahí te la piquen todos los pollos del KFC juntos para ir eligiendo qué lectura le das. Según lo que precede o antecede al kanji, normalmente sabes qué lectura darle.

A todo esto, existe un orden a seguir tanto para escribir kanas como kanji, pero no voy a entrar ahí. Espero no haberos espantado demasiado con la pequeña introducción. No voy a entrar en otros aspectos y peculiaridades del idioma, porque no quiero que terminéis haciendoos el haraquiri en masa a cámara lenta, sólo añadiré que para contar cosas, a saber, un vaso, dos perros, tres libros, tienen 12 maneras distintas de numerales, incroiyable. Por lo menos espero que os haya parecido interesante y que ahora tengáis una idea más amplia de lo que es el idioma japonés. Desafortunadamente hay un montón de ideas preconcebidas muy erróneas sobre este idioma, como expliqué ayer en el blog de mi idolatrada Yael, como el famoso concepto del papel de arroz, que algún inepto traditore decidió denominar así, pero nada más lejos de la realidad, pues este papel sale de una planta totalmente distinta llamada washi.

Y ya por último, sólo quiero decir que este post se lo dedico a mi querida Pinkocha, que como otra mucha gente, ha sido engañada con conceptos erróneos sacados de malas traducciones. Por cierto darling, me muero de ganas de probar esa lasagna de espinacas tan fantástica que me han dicho que haces, así que en mi próxima escapada gallega espero poder degustarla.

Bss Mil,

ElPajarito

Monday, 11 August 2008

Las buenas formas no cuestan nada...un poquito de por favor


Aquí en mi país de residencia, Reino Unido para quien no lo sepa, paradójicamente pueden ser de lo más grosero del planeta, como ejemplo mi vecina de la que si luego tengo tiempo y ganas ya comentaré, a la vez que tienen fama de ser de lo más formales y caballerosos. A mí personalmente el concepto de la "educación y caballerosidad" británicas me parecen una falsa máscara en la que envuelven un cinismo estrepitoso, pero bueno, eso es harina de otro costal y no es sobre lo que quiero reflexionar. Aparte es curioso que precisamente aquí en el Reino Unido tengan un dicho que reza "las buenas formas no cuestan nada". En esto sí que estoy de acuerdo.


Por supuesto, todo el que tiene, por ejemplo, un blog, sabe que se expone a críticas y que desde luego no puede agradar a todo el mundo, perfectamente de acuerdo. Pero esas críticas, ciertamente, hay maneras y maneras de expresarlas y elegir una forma u otra cambia totalmente la percepción que damos al exterior, además de que puede herir o no, diciendo lo mismo, a quien recibe la crítica. Teniendo esto en cuenta, lo que ya me parece el colmo de la desfachatez es ver que en blogs como los de mi adorada La Divina, hay gente que se atreve a ir directamente allí, a su casa, a ofenderla por, por ejemplo, su manera de expresarse. A ver, no tengo que justificar a nadie, pero cada uno en su casa hace lo que le sale de las mismísimas narices, por no aludir a otra parte de la anatomía, faltaría plus, o sea. Siempre y cuando no hagamos mal a otros, cada uno puede decir y hacer lo que quiera, de la manera que quiera e intercalando los giros lexicoestilísticogramaticales que estime oportunos.

Obviamente, una persona de la magnitud mediática de Divi, tendrá detractores por necesidad, pero creo que ello no está reñido con el empleo de las buenas formas y educación. Además, es muy fácil, a quien no le guste como escribe, que no la lea, ¡for Dior! Menos aún, que no vayan a su blog de mala manera a decir sandeces del calibre de las que allí se pueden leer, me parece muy heavy.

Y dicho esto, os voy a contar mi relación con mi vecina la que mencionaba al principio. El mismísimo día en que me mudé a mi pisito, por fin un pisito monísimo e ideal para mí solo, llamaron a mi puerta y al abrir me encontré a una señora con la cara desencajada y vociferando diciendo que estaba harta del ruido que estaba haciendo en mi casa. A ver, aquel día por la mañana hubo un equipo de mudanzas trasladando mis enseres al nuevo apartamento, que evidentemente algo de ruido iban a hacer, ya que transportaban cajas, maletas y algún que otro mueble. Habría pedido encantado a Harry Potter que me ayudase pero aquel día estaba ocupado, no te jode. Luego, al ir sacando las cosas de las cajas y colocando, es normal que algún ruido se haga, haya algún tropezón y demás, ya que conté con la ayuda inestimable de mi adorada cuñada que se vino especialmente para ayudarme, pero pese a que es fantástica y maravillosa, no es Mary Poppins y no sabe hacer que las cosas se pongan solas, en un plis y sin ruidos. Tiempo después para mi mayor sorpresa, se me presentaron unos señores del ayuntamiento en casa a preguntarme cómo abría y cerraba yo la puerta de casa, porque había habido quejas de los vecinos sobre el tremendo ruido que hacía, como si yo no tuviera mejores quehaceres que ir dando portazos en mi propia casa, tremendo, estupefacto me quedé. Pues por las quejas de esa zorra amargada, el propio ayuntamiento me comunicó que iban a cambiarme la puerta, la de entrada y la del balcón que tengo en el salón, por otras con mayor protección y que harían menos ruido, por supuesto todo a cuenta del ayuntamiento (me parece espectacular en qué se gastan aquí parte del dinero de los cntribuyentes, entre los que me incluyo, so hard). Pues bien, hará una semana vinieron a cambiar las puertas dichosas y la señora tuvo las santas narices de reprender a los operarios por el ruido que estaban haciendo, eso el primer día. El segundo día les echó el puro porque hacía aire y al cambiar la puerta del balcón le iban a ir los restos de serrín y madera a su balcón. ¡Zorra del demonio, si todo aquel desacato fue por tus quejas! Colmo de la desfachatez, al día siguiente me encontré una bolsa de plástico atada al pomo de mi nueva puerta que contenía lo que, a mi entender, eran los restos después de haber barrido su balcón, que era un poco de serrín y trocitos de madera, nada, pero muy fuerte lo que hay que aguantar.

Y ya la última, este viernes pasado, vino un amigo a casa a cenar y a ver unos dvds, estuvimos simplemente hablando, sin música ni tele ni nada, los dvds los vimos luego en mi ordenador en mi cuarto, cuando empezaron a aporrear la pared de mi salón, del otro lado, a modo de queja. Luego salimos al balcón a fumar un cigarro tranquilos, estábamos comentando tranquilamente sobre el sueco y sus injerencias germánicas, y la señora salió berreando cual posesa desatada alegando que no podía dormir y que estábamos armando un escándalo tremendo. Yo me limité a decirle que no volviera a usar ese tono conmigo, please, me di la vuelta y entré de nuevo cerrando la puerta del balcón y dejándola con la palabra en la boca. Imaginaos que la vieja me tiene más quemao que la pipa un indio, ni que decir tiene.

Después de todo este rollo macabeo, sólo decir que como decía al principio, las buenas formas no cuestan nada, se gana mucho más y ofende infinitamente menos, salvo cuando se interacciona con seres, por no decir animales, irracionales, of course.

Bss Mil,


ElPajrito